Dia 3 16/09/2010
Me duelen las orejas (más la derecha que la izquierda). Desde luego el casco me está matando. Mucho triple capa, sistema deflector y leches pero nadie habla de las orejas..
Hace un frio que pela por la mañana en Burgos por lo que decido tomarme las cosas con calma y salir más tarde. He llamado para preguntar por el concesionario de Burgos y me han dicho que está cerrado por lo que el siguiente es en Soria. Ese será el nuevo destino.
Tengo la habitación como un oso pero ya voy aprendiendo a acomodar la carga. Monto la moto y salgo para el Decathlon para ver los precios de las chupas de moto. Me hace gracia, aquí en Burgos todo el mundo habla del “Decatón”...
Antes de llegar hay un Lidl y decido parar por si las moscas hay alguna oferta.... Decido que no puedo continuar sin comer nada de nada durante el día y que por lo menos tengo que tener entretenido el estómago con alguna cosilla durante el camino (compro un saco de manzanas).
No hay chupas en ningún sitio.... Salgo de Burgos y me voy dirección Soria. Una cosa que me llama mucho la atención es la gente tan simpática y prestable que anda en moto. En el Lidl me encontré un tío con una custom y le pregunté si se podía reducir en la moto para frenarla como se hace con el coche. El tio lo explica todo con paciencia, con una sonrisa... gente maja. Luego en el Decathlon otro se para a mirar desde un scotter y me dice que el tuvo una YBR 125 y que le hizo 6000 Km. Me comenta, me pregunta, se queda parado enamorado... gente supersimpática. Luego en un semáforo en Burgos le pregunto a una moto que por donde se sale para Soria y el tio me lleva con su caballo de 1000cc (yo tengo un saltamontes de 125cc) sin superioridades, con amabilidad, deseando suerte, todo el mundo igual. Las motos que me cruzo me levantan la mano que debe ser el saludo reglamentario de los jinetes de la carretera. A uno le hace sentir que no está sólo, que hay más gente con la misma pasión. Es agradable.
problema, con una sonrisa
Me dirijo a la Sierra de la Demanda y la moto parece que funciona bien. Despacio y en su linea.
Me paro cada 20 km para ver el mapa. Como son carreteras secundarias pues es mucho más difícil de saber los cruces. Tengo una memoria inexistente por lo que paro y paro una y otra vez para ver el mapa. Debe ser bueno esas fundas que se ponen en el depósito y que te permiten ver el recorrido..
Me gusta conversar con la gente como con la señora que había perdido su gata y estaba tan preocupada. 80 años y a las 15:00 de la tarde por el pueblo buscando al bicho. Muy simpática me contó su vida, me dio un sonriso de aquellos de gente que te abre el cielo y el planté dos besos en la cara que la dejaron encantada. (Villasur de los Herreros).
Entro en el parque natural con el primer pantano. Fabuloso. Es una presa que parece totalmente natural, con piedras de un lado y hierba por el otro casi sin inclinación. La atravieso en la moto y me asombro del paisaje.
La ruta es preciosa, curva y contracurva recorriendo pausadamente el perfil del pantano, casi al mismo nivel, con muchos lugares para acampar idílicos y maravillosos. Saludo a todo el mundo que me voy encontrando.
Continúo subiendo un pequeño puerto y al final está Riocavado de la Sierra. Algo ha cambiado en mi ruta. HACE CALOR J Dentro de la sierra no hay mucho viento y se nota el sol. Sólo voy con zapatillas y con la chupa negra. Estoy contento y feliz. Me voy acostumbrado a conducir en este laberinto. Desde luego este recorrido debe ser el mejor que existe para el rodaje de una moto porque estoy todo el tiempo cambiando de revoluciones, de velocidad, despacio, más rápido,.. una pasada. Todavía no me atrevo a tumbar mínimamente en las curvas.. Por supuesto carreteras de tercera (las consigues diferenciar porque hay carteles que indican: atención, la linea discontínua no tiene significado, simplemente es para indicar el trazada de la carretera... : )
En Riocavado tienen una presa en el rio y me doy el primer baño al sol. El agua de cortar la respiración pero después leer, descansar... un lujazo. Justo cuando me estoy yendo llega gente que me pregunta, gente simpática que tiene ganas de saber y de conversar. Me preguntan que de dónde vengo pero me da un poco de palo. Para mi es el fin del mundo... pero sólo he salido hace 500 km....
Salgo a recorrer la Sierra de la Demanda en la horizontal. Un camino maravilloso de hoces, montañas, bosques preciosos, barrancos con vistas maravillosas.... hasta llegar al embalse de Mansilla. Otra pasada. En una de las curvas decido meterme por un sendero que hay a la derecha de la carretera que sigue un arroyo. Hay piedras y no me la doy de milagro. Estoy acostumbrado a una bici de 15 kg y no a un monstruo de 120 kg por piedras. Es inestable y más conmigo que no controlo bien el acelerador. El bosque parece encantado, con el sonido del arroyo a menos de 2 metros del sendero... y de repente aparece delante un zorrito pequeño, un bebé zorro....Me mira con una cara de que no tiene ni la menor idea de qué es lo que está viendo y comienza a andar delante de la moto durante 30 metros. Al final viendo que “la cosa” viene detrás decide subir por una pared... y perderse en un agujero. Muchos pájaros que no se apartan (Suma iba a disfrutar de este río con seguridad). Nueva pausa y a disfrutar.
En la salida del sendero tengo un percance de los más serios. En medio de la salida, una cuesta de unos 5 metros la moto se me cala. No me preocupo, freno... y veo como se desliza hacia abajo, directa a una pared de piedra, resbalando.... hasta que en un tiempo interminable de 2 segundos en los que se me ponen los cajones de corbata y sudo medio litro mi cerebro encuentra que hay que frenar, en pistas con tierra con el freno de atrás.... La moto se detiene. Lo que no consigo es acelerar y al mismo tiempo arrancar la moto y soltar el freno del pie. La moto se cala por lo menos 10 veces... y 10 veces se desliza para atrás. Veo que el tubo de escape está a menos de 30 cm de la roca y la moto deslizando para atrás.....Mal asunto. Soltarla en medio de la cuesta está fuera de cuestión... Se me cae encima porque en esa pendiente llego mal con los pies al suelo... Estoy tan cerca que para descansar un poco me apoyo con el hombro en la pared de piedra.. Cada vez tengo más cansado el pie que está frenando la rueda de atrás (y estás amigitas no tienen freno de mano....).
Estoy supernervioso y cada vez lo hago peor. Si acelero mucho al mismo tiempo estoy frenando mucho y la moto no arranca. Cada vez que se me cala se desliza nuevamente para atrás (ya estoy a 10 cm de la pared... a punto de destrozar el tubo de escape por lo menos...).
Al final consigo, no se como, arrancar y salgo a la carretera como un saltamontes. NO me lo creo. Estoy literalmente temblando.
Comienzo a conducir pero tengo que relajar. No acierto a meter las velocidades y estoy supernervioso. Un susto de cojones (al final bien pensado sería una leche, marcha atrás a menos de 1 km por hora...pero la moto iba a tener un toque chungo...)
Paro a descansar y tomarme un helado. No se que me pasa pero desde hace 2 días no me apetece comer en absoluto. Ni cenar, ni desayunar... Casi me obligo a meter glucosa.
A partir de ahí uno de los recorridos más bonitos que he visto en mi vida. 10 km de hoces maravillosas junto a un rio que las recorre (luego en el mapa veré que es el Urbión), despacio, cantarulando, curvas y más curvas, cañones donde el cielo es una franja azul que decora el techo,.... sin aliento. Todo ello para salir finalmente por un puerto de montaña salvaje con curvas de 180º que casi subo en 2ª velocidad a menos de 20 km/hora y que me regala unas vistas de cortar la respiración. La bajada criminal... interminable, sin una puta defensa lo cual, en moto, no deja de acojonar ya que la carretera es de tercera categoría superestrecha.
Me voy acostumbrando a encontrarme en medio de la carretera ovejas, terneros, vacas grandes y de todos los colores, caballos.... Al final acaba por ser una suerte eso de ir a 40 km por hora y siempre tomando despacio las curvas.
El último puerto que subo hoy (Santa Inés) me muestra la mayor extensión de pinos que he visto en toda mi vida. Hasta donde se pierde la vista, montañas y montañas y montañas de pinares viejos que tapizan todo. Es indescriptible la sensación de pequeñez que te deja el subir a estas alturas y ver ese paisaje en el fin de la tarde maravilloso.
El descenso final hasta Soria es un disfrute. Curvas superamplias en una carretera desierta y ancha. La moto está más suelta.. sobre todo bajando. Extensiones de pinos y pinos y pinos kilómetro tras kilómetro. Parece una exageración de la naturaleza. No estoy acostumbrado a ver tales extensiones de árboles todo el tiempo sin parar.... Maravilloso. Además no hace frio... lo cual me hace conducir con una permanente sonrisa. Una sensación única que me hace saltar de alegría en la moto.
Llego a Soria y por 30€ me quedo en un Hostal en el medio de la Ciudad (Hostal Central). Salgo a dar una vuelta disfrazado por primera vez de verano (chanclas y pantalón corto) en las calles animadas en las que oigo hablar a la gente en su acento peculiar. Me todo un corto (el camarero se debió de guardar la gaseosa) y me ponen de pincho.... “tortilla”. Haciendo memoria es el único alimento que he comido desde que esta excursión comenzó (Tortilla en la noche del primer día, tortilla en el hostal de Burgos y ahora nuevamente tortilla...manda cojones ¡).
Decido que la noche ya ha dado lo que tenía que dar y me voy a un chino y me hago en la habitación una pasta de esas instantáneas con una lata de judias. Comida de Dioses... aunque yo realmente no siento la más mínima hambre por comer ... Será la emoción.
Duermo como un bendito... mañana será otra aventura. No me deja de sorprender el campo de guerra que monto cada vez que entro en el cuarto de un hotel....
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