jueves, 23 de septiembre de 2010

Día 5

Día 5 18 de Agosto de 2010

Hoy me he levantado contento en medio de la nada. Un campo de trigo amarillo recien segado, duro como una piedra. Por la noche parece, con la luz de la luna que uno está andando sobre la nieve. Los grillos, el silencio, la paz.... ha sido una buena elección.
Monto el tinglado en la moto (una hora) y salgo en dirección sur.... carreteras solitarias sin tráfico y a la vuelta de una curva una mole gigantesca en medio de una montaña..... No puede ser!!!!
A medida que me acerco se va vislumbrando mejor: el castillo de Gormaz!!! Subo hasta arriba y estoy dentro casi 2 horas. Una locura. Desde lejos me recordaba mucho a la Alhambra de Granada y de hecho luego descubrí que fue un antiguo palacio califal. Tengo que regresar otra vez a este lugar.
Desde luego me gustó tanto o más que Granada. Una auténtica locura. Las vistas sobre la llanura infinita, el rio a los pies de las murallas, los diferentes cultivos, todo hace un conjunto completamente indescriptible. Me enamoré del lugar. Otro día, con más tiempo, dormir dentro de las murallas, con la luna o las estrellas en el cielo, tiene que ser una experiencia que vale la pena compartir con alguien especial...
Luego abajo tienen una ermita que por 1 € te dan una de las mejores explicaciones que he oído en la cual integran el periodo histórico de la reconquista, el ambiente social y la arquitectura y representaciones de la propia iglesia que sólo te hacen esperar por más.
Lo dicho. Son casi las 15:30 y he recorrido 12 km. Voy sobraoooo, Rapidito como a mi me gusta.
He ido “ruteando” por carreteras terciarias y he buscado un sitio para darme un chapuzón. Sólo había que ir por un caminito, cruzar un río muy chiquitito que la moto pasa sin problema y al final estaba una poza de agua congelada. El rio chiquitito media casi medio metro de profundidad y por ahí no pasa la moto ni harta de flotadores y la poza estaba en el fin del mundo.... La verdad es que el tio que me dio las indicaciones estaba en un rinconcillo del pueblo y tenía en la mano un porrete que en sus manos más que un chaval parecía el cabo tocando corneta... fíate tú destos bolaos...
Todos los días que corro en Oporto, voy trotando junto al río 6 o 7 km, lo veo y nunca dejo de pensar que algún día me calzo dos orujos, me pongo el neopreno y me lo cruzo de lado a lado.
Pues nada: la oportunidad servida en bandeja: Antes de la revisión de la moto me doy un salto al río y me doy el gustazo de cruzarlo de lado a lado. El agua fría para no variar... pero vale la pena. Disfruto como un enano bañándome y pensando que en unos días (cuántos?) esta misma agua pasará enfrente de donde yo vivo.... y habrá allí personas que no se imaginan la historia que esa agua trae,,,,,,,
La revisión de la moto está hecha. Un poco cara me parece pero bueno, no había otra solución. No quiero estar más dentro de la ciudad, necesito ir al campo.... quiero dormir al aire libre. Salgo de la ciudad, echo de nuevo gasolina y dirección al sur por la primera carretera que encuentro y según la dirección me parece y según parece, por una vez, acerté.
Macho, debo sacar cada día unas 40 veces el mapa, lo cual con guantes, la moto parada, girate 180º pues no deja de tener sus dosis de contorsionismo. Tiene que haber un invento para poder llevarlo a la vista en el depósito o algo así.
Como siempre a la última de la hora aprovechando el día. La puesta de sol es maravillosa y recorrer con la moto las carreteras sin tráfico, sin nadie, llanuras inmensas de trigo amarillo y ver el sol ponerse en paralelo a la moto corta la respiración. Cada uno de los días me sorprendo más y más de las cosas maravillosas que me ocurren día a día. Atravieso una serie de aldeas sorianas que de lejos son preciosas pero cuando entras te das cuenta de que la mitad de las casas están en ruinas. Algunos de los pueblos (Aldealafuente, Paredesroyas, Tejado,...) parecen auténticos fantasmas que no obstante no pierden en el atardecer su belleza. Dan ganas de quedarse.
Al final llego al “famoso” Serón de Nájima que tiene un castillo al que pienso ir a dormir. Chico, no hay manera... siempre me acabo confundiendo y acabo en otro promontorio diferente... pero ya no doy un paso más. Tiene una explanada muy alta, a mis pies está el pueblo con su inmensa iglesia, la luna saliendo... monto la tienda y por fin “en casa” otra vez.
Me doy el gran gustazo: pantalones cortos, chanclas, camiseta y disfrazado de verano me tomo en el bar del pueblo los mejores pinchos de anchoas con aceitunas que he probado en mi vida. Como toda Soria, caros como ellos solos. Me sigue sorprendiendo en la mitad de los pueblos más recónditos, trabajando uno se encuentra siempre ecuatorianos, gente árabe.....
Me quedo alelado escuchando como habla esta gente. No parece real. Secos como un palo. Curiosa la gente que he cruzado en Soria. Me voy a la cama... hace calor por la noche... por primera vez : )

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